—Es la despedida, no sé en qué momento te irás —contesta Dolores, ella es la siguiente que se sirve café—. Esperé a que salieras de la habitación para disculparme, ayer me comporté como una inmadura y lunática, me levanté sin ninguna explicación, pero ahora que tenemos este desayuno juntas quiero darte las gracias por tus intenciones y la de María.
—Dolores, recuerda lo que estábamos hablando, no es que esté interesada en el dinero, pero Gisela quiere hacer una buena obra, ella es testigo de la