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María y yo logramos llegar a tiempo al hotel, gracias a Dios, porque las dos no dejaban de preguntarme quién es la persona que veré luego de salir del trabajo y que es lo que detona el cambio de humor y color de mi persona.
En todo el camino las dos se convirtieron en “Sherlock Holmes”, un par de investigadoras, queriendo saber de mi vida, mi otro lado de la moneda, ese que no quiero tocar porque me lastima.
Ellas no dejaban que mi mente procesara o que discutiera el tema de Adal, ¿cómo sabe