Valentino se estacionó en el parqueo de la mansión. Luego de lo sucedido esa misma mañana, se había internado en su trabajo, haciendo papeleo y tratando de acelerar la organización de la celebración del matrimonio, tarea que dejó a cargo de una organizadora especializada en ese tipo de eventos. No quería que fuera algo llamativo, pero sí sencillo a la vista de todos, acorde a la imagen de con quién se casaba. Por eso se dirigía a la casa. Tal vez no a disculparse, pero sí a terminar de aclarar