Esa noche, la enorme mansión parecía más silenciosa que nunca.
Las luces del jardín iluminaban tenuemente los ventanales, mientras una ligera lluvia comenzaba a caer sobre los árboles del patio. Todo lucía tranquilo, pero dentro de aquella casa el ambiente era completamente distinto.
Malik salió de su habitación con paso lento.
Llevaba la chaqueta en la mano y el rostro completamente apagado.
Inaya lo vio bajar las escaleras desde el segundo piso y sintió un vuelco en el corazón.
Había permaneci