El silencio que los recibió al cruzar el umbral de la residencia era denso, impregnado de una calma melancólica tras una jornada extenuante. El eco de los conflictos familiares aún flotaba en el aire, pero dentro de la intimidad de sus aposentos, el mundo exterior dejaba de existir.
Fahriye caminó despacio hacia el centro de la habitación, con la mirada puesta en su esposo.
Zayn permanecía de pie, con los hombros sutilmente cargados por el peso de una amargura antigua. Con una devoción serena, e