Zayn salió del majlis con el documento matrimonial aún fresco en su memoria.
Cada paso que daba por los largos pasillos del palacio hacía que su corazón latiera con más fuerza.
Durante años había imaginado aquel instante en incontables ocasiones. Había soñado con el día en que podría llamarla esposa, pero también había aprendido a resignarse a que ese sueño jamás se haría realidad.
La había visto comprometida con Adnan.
Había soportado en silencio la idea de verla casarse con su propio hermano.