Al día siguiente, Samyra despertó después de una noche casi en vela.
Había pasado horas mirando el techo de la habitación del hotel, pensando en Omar, en el examen, en la demanda y en aquella desesperada idea de escapar de Emiratos.
Por primera vez en su vida sentía que el tiempo corría en su contra.
El sonido del teléfono la sobresaltó.
Tomó el móvil rápidamente.
Al ver el nombre de Phillip en la pantalla, sintió que el corazón le daba un vuelco.
—¿Phillip?
—Samyra, creo que encontré una posibl