Después de ver a Amanda salir del Luxury rumbo a un destino al que sin duda no podía faltar, no pude quedarme de brazos cruzados. La seguí, pero verla entrar a ese hotel, vestida como antes estaba para “mí”, me hizo sentir mal; y aunque no hice nada para detenerla, la esperé por mucho tiempo hasta que saliera del hotel. La vi salir y casi inmediatamente me aproximé a ella. Estaba llorando, insistí en llevarla y al final aceptó.
Esperé a que entrara a su casa y me retiré dejando con ella un amar