Isabella
El hombre sonríe al escuchar su nombre, pero no es una sonrisa cálida ni arrogante. Es algo mucho peor. La expresión de alguien acostumbrado a entrar en habitaciones donde todos los demás dejan de respirar apenas él aparece. Permanece quieto frente a la salida de servicio, con las manos relajadas dentro de los bolsillos del abrigo oscuro, observándonos como si esta escena no fuera un desastre lleno de sangre y armas, sino una conversación que simplemente se salió un poco de control.
Ry