Isabella
El último golpe contra la puerta retumba por toda la sala y el sonido se mete directamente debajo de mi piel. La cerradura termina de romperse con un crujido seco, violento, y siento cómo mi cuerpo entero se paraliza por un instante mientras Ryan se mueve inmediatamente delante de mí, cubriéndome parcialmente con su cuerpo antes incluso de que yo reaccione.
Nunca lo había visto así. No protector de esa forma controladora y sofocante que conocí durante años, donde todo gesto de “cuidado