59. Maté a ese chico.
El joven Vladímir se mantenía aferrado a su cuerpo, abrazándolo con fuerza mientras dejaba que las lágrimas fluyeran por su rostro, tenía que sacar todo eso que había arrastrado durante días y pese a eso Feliz por escuchar de palabras de ese hombre aquello que siempre habla querido escuchar y saber.
— Lo siento, siento ponerme en peligro— menciono con sus ojos cerrados.
Sobre todo cuando sus labios fueron rozados con la suavidad de los labios de su amante.
Fue sentirlo cerca y no poder resistir