111. Mantente a salvo mi amor.
Así que si no hubiera sido por Sergey posiblemente las balas le habrían alcanzado.
El sonido del radio, con la ubicación de los hombres, fue acompañado por una nueva ráfaga de disparos acompañados de la explosión de un carro cercano a ellos.
—Torre a reina. Espero que estén mejor ustedes que nosotros, aquí ya empezaron a usar bombas molotov.
—Perfecto
—¡Mierda! — maldijo Russell justo en el momento en que vio como una bomba hacía pedazos uno de los ventanales de la fachada del castillo Ivanov.