No imaginaba lo difícil que era duchar a una persona borracha, no porque no pudiera sostenerla, sino porque tenerla así entre mis manos hacía demasiado difícil controlarme.
Podía abusar de esa vulnerabilidad y tomarla como un maldito desgraciado, como un perro en el desierto sediento hasta volverse salvaje, pero no soy así, no soy esa clase de perro bastardo.
Aunque verla tan rendida, a merced de lo que quiera en este momento, tenerla así de vulnerable mientras le hago el amor debería ser div