Suspiro llevando mi mano a la cabeza y la paso por mi cara. —Necesito ir al baño. Me levanto rápido sin esperar nada y camino deprisa, sintiendo mis piernas flaquean, como si en cualquier momento fueran a doblarse frente a él. La rabia que hierve dentro de mí. Al llegar me sostengo del lavabo, quisiera echarme agua en la cara, pero todo este maquillaje se va a correr, pese a que el agua no lo quita. Tomo mi teléfono para ver que hora es. A penas son las siete y treinta tres minutos, pero aún así siento que hace una eternidad estamos aquí. Salgo del baño aun aturdida, esperando lo peor al llegar a la mesa, pero todo lo contrario a eso, él está leyendo el menú, calmado, ajeno a todo. —¿Va a cenar aquí? —le pregunto al llevar mi trasero nuevamente a la silla, pero antes tomé unas bocanadas de aire, esperando su reacción. —¿No es obvio? Tome el menú y elija lo que desea cenar, yo pago. Pensé que iba a gritarme, o tratarme como a una basura. En cambio actúa como si no le import
Leer más