—Querida.
De un coche lujoso desciende una mujer de baja estatura, de facciones delicadas y un físico agradable.
—Hace mucho tiempo que no venías a visitarme.
Los abrazos y besos en la mejilla resuenan mientras se reencuentran con aparente alegría. Ambas avanzan hacia el recibidor, envueltas en una emoción fingida.
—He estado algo ocupada con unas sesiones de fotos. Ya sabes... estaré en la portada de una revista bastante reconocida aquí en Estados Unidos y mi cara estará en toda una pantal