Posamos con la fogata de fondo, envueltos en la manta, nuestras caras bien juntas, ¡una foto preciosa! Caminamos hasta la casa abrazados y aun envueltos en la cobija, pasamos por el oscuro pasillo y llegamos a la puerta de mi habitación.
- Buenas noches Cris, gracias por este día - me giro para cerrar la puerta.
- ¿Estás segura de que no hay nada más que quieras preguntarme? – dice.
- Hoy no - niego con la cabeza.
- Dulces sueños hermosa – besa mi mejilla y se retira.
Por primera vez siento mar