Continúa metiéndome los dedos, mientras veo cómo sus pantalones se aprietan cada vez más, queriendo liberar su grandioso pene. Empezó a dibujar círculos con sus dedos dentro de mí y yo no puedo aguantarlo más, estoy tan mojada que decido parar esto y dirigirme al baño para calmar la calentura, si no lo hacía, iba a montarme sobre él sin importar la cantidad de gente que había en el lugar.
Bastó con entrar al baño cuando siento que cierran la puerta con pestillo, me doy vuelta y veo que es Diego