—¿Qué pretende hacer, Sr Suárez? —Toma el último vestigio de seguridad que queda dentro de ella— ¿Piensa convertirme en una de sus amantes?
Leandro se enoja ante la absurda pregunta de la pelicastaña. Se aparta de ella por segunda vez. Alba exhala un suspiro, era lo mejor, aunque podía mirar el desconcierto en la mirada del hombre que la enloquece, no deja de pensar en que es un hombre comprometido.
—Es mejor que te vayas —esgrime él.
—Sí, es mejor. Su prometida puede llegar y malentenderlo