—Leandro, espera. —Aquella petición retumba en el corazón del CEO, quien rápidamente se gira hacia ella.— Claro que creo en tu amor, pero no puedo tomar una decisión como esta a la ligera.
—¿Me darás una oportunidad? —pregunta con un brillo en sus ojos.
—No he dicho eso. —Leandro la mira confundido.
—¿Entonces, ya no me amas?
—Te amo, pero eso no cambia la realidad, sigues casado con Ester.
—Pero no la amo, solo he amado a una mujer y es a ti, Alba.
—¿De qué me sirve que me ames, si no podr