Definitivamente, no. Ella no era una mujer impulsiva, además debía tener dignidad y respeto hacia sí misma.
Se levanta de la cama, se desviste, limpia el maquillaje en su rostro, llora y se consuela a sí misma.
Luego se acuesta y se queda dormida hasta la mañana siguiente.
Un rayo de luz se filtra por la ventana, Alba se levanta, mira el reloj. Se apresura en ponerse de pie e ir a ver a su abuela. Había olvidado ir a su habitación cuando llegó. Un fuerte dolor de cabeza la hace sentarse.