ALEXANDER
La realidad cayó sobre mí como una losa.
No podía comprender un nivel de maldad semejante.
No contra un niño.
No contra mi hijo.
Liam apenas tenía edad suficiente para entender el mundo, y aun así había sido víctima de una crueldad tan calculada.
Mi mente viajó de inmediato a aquellos momentos en los que lo veía débil, con ese pequeño rostro lleno de miedo, con la confusión reflejada en sus ojos cuando levantaba la vista para mirarme, intentando ser valiente.
Liam debió de sentirse ta