—¡Señorita Patricia!
Nayeli fue la primera en subir al escenario. Junto con varios compañeros, la ayudaron a ponerse de pie.
—¿Se encuentra bien?
Patricia negó con la cabeza.
—Suéltenme.
La mujer de mediana edad, con el zapato aún en la mano, se sacudía de los guardias entre jalones e insultos, armando un escándalo.
—¡Les advierto que tengo problemas del corazón! ¡Si alguien se atreve a tocarme, los voy a hacer responsables toda la vida!
¿Quién se atrevía a tocarla ahora?
Los guardias dudaron.
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