Capítulo 61.
Capítulo 61
Alejandro.
Sesenta días. Ese era el número que martilleaba mi cabeza cada mañana al despertar. Sesenta hojas del calendario que nos separaban del abismo o de un nuevo comienzo. El orgullo, esa armadura pesada que cargué durante años como si fuera un trofeo, se me estaba cayendo a pedazos, y lo más extraño era que no me sentía desprotegido. Me sentía ligero.
En la oficina, las cosas habían dado un giro de ciento ochenta grados. Ya no necesitaba que Sarah fuera solo mi sombra eficient