Miré a Leonardo y suspiré recuperándome del susto.
–Te dije que me encontraría con un amigo– intenté pasar por la puerta, pero Leonardo no se movió.
–¿Un amigo? El guardia dijo que desapareciste en el Shopping con ese hombre por más de una hora, ¿dónde estuviste? ¿Qué estabas haciendo con ese hombre?–
Leonardo me presionó contra la pared al lado de la puerta, su agarre era firme y posesivo, igual que su mirada sobre mí.
–¿Qué estás haciendo? ¡Estamos en el cuarto de Dália!– susurré mirando preo