Dalia se despertó animada, y enseguida fue a arreglarse, tardando horas en elegir el vestido adecuado.
Ya había tomado su decisión; era la mejor y la única forma de estar bien con ambas partes, y estaba ansiosa por contárselo a Alessandro, pues sabía que incluso a él le gustaría.
Se miró en el espejo y sonrió al recordar su idea. Pronto, su rostro se sonrojó al pensar en la antigua propuesta de Alessandro:
Que ambos estuvieran juntos en esa fiesta. Su corazón se aceleró y se sintió aún más nerv