Julia arregló a Dalia para la cena y, sosteniendo a la pequeña de la mano, caminó hasta la sala de estar donde los demás ya esperaban.
En cuanto entró en el ambiente, su atención cayó inmediatamente sobre la pareja en el sofá.
Carla estaba sentada muy cerca de Leonardo, prácticamente pegada a él. El cuerpo ligeramente inclinado en su dirección, como si buscara refugio. La cabeza apoyada en el hombro ancho de Leonardo, una mano rodeando su antebrazo y la otra descansando sobre el muslo grueso de