—Son solo algunos exámenes, apenas una hora y todo estará bien. No hay ningún problema en eso, ¿verdad?—
Leonardo preguntó con un tono y una mirada intimidantes, empujando a Carla hacia un abismo sin posibilidad de escapar.
Carla lo miró, apretando sus propios dedos. Su boca se secó instantáneamente, obligándola a tragar saliva.
—Yo… solo estoy preocupada de que tantos exámenes terminen perjudicando al bebé. Ya sabes, su salud ya es delicada— dijo, intentando mantener un tono suave y calmado pa