Capítulo 34. Fantasma del pasado
"Augusto"
Fui más rudo de lo que pretendía con la prima de Isabella, pero no estaba de humor para escuchar consejos sobre mi vida. Podía entender su instinto protector, pero Isabella era una mujer adulta y sabía defenderse.
Cuando entré en la habitación de mi hermano, ella estaba a su lado, cuidándolo con cariño y ayudándolo. —¿Todo bien? —preguntó, mirándome con preocupación.
—Sí. No te preocupes. Necesito que vayas a casa; los guardias te escoltarán hasta la casa de mi abuela, todos siguen re