"Camila"
Me latía la cabeza cuando me puse el delantal. Me negué a llorar y a sufrir. Pero, aun así, sentía como si la cabeza me fuera a explotar.
—¿Pasó algo? — preguntó Nina, mirándome con un poco de preocupación. No había dormido bien y, por lo visto, no había maquillaje capaz de ocultar mi expresión de cansancio y las ojeras profundas.
—No es nada — respondí de forma evasiva y me puse a trabajar.
César había vuelto sin decirme nada. Todavía no podía creerlo — o mejor dicho, sí lo creía. Era