Epílogo 2. Te elegí a ti
"Iris"
—Es un lugar hermoso aquí —dijo él. Su voz me impactó como una ola de choque. No era un espejismo. El tono ligeramente ronco, el acento que tantas veces intenté reproducir en mi memoria... era él. Viktor estaba realmente allí, de pie en la acera de mi playa, a pocos metros de distancia, lo suficientemente cerca como para tocarlo.
Mi cuerpo reaccionó por sí solo, movido por años de recuerdos confusos y de un deseo reprimido que yo fingía que no existía. Olvidé cualquier pudor o pensamient