"Júlia"
Me puse el camisón de seda negra que había comprado en la mejor tienda de lencería; no era audaz, pero sí insinuante y elegante, a media muslo, sin transparencias, pero con delicados detalles de encaje en el borde. Preparé una cena que parecía sencilla, pero tenía aires de una ocasión especial.
Desde que César había vuelto de casa de mi madre con la noticia de que tendría una oportunidad de perdón, sentía que el suelo se me escapaba bajo los pies. Ella había aceptado el encuentro, aunqu