Capítulo 131. Desarrollo
"Isabella"
El olor a hospital todavía estaba impregnado en mi ropa cuando volví a casa de mi tía, al igual que las imágenes de Diana tendida en la camilla: pálida, asustada, pero viva.
Se había fracturado la pierna y tenía hematomas y escoriaciones por todo el cuerpo. Y por un milagro, no había perdido al bebé. El médico fue claro: el desmayo había sido consecuencia del impacto y del susto, nada más. La fractura exigiría cirugía y reposo absoluto; la situación requería cuidados. Pero fuera de e