Capítulo 120. Resultado
"Diana"
Cuando finalmente logré calmarme, recobré la conciencia de que debía irme; había perdido completamente el control. Pero la verdad es que, sencillamente, no podía moverme de allí. No podía soltar el abrazo de Ícaro.
— Vamos arriba, comes algo —dijo él, preocupado. Ícaro debería haberme echado, pero veía en sus ojos que no lo haría. Y, contra todos los argumentos que intenté repetirme a mí misma, acepté.
— Te serviré algo de comer. —Ícaro tomó un plato y me sirvió el almuerzo. Aunque sent