27. (Ibiza) La Primera Noche
El pasillo de este hotel rumbo a nuestra habitación, ha sido testigo de besos que si fuesen parte de una escena de película; probablemente serían censurados. Sin soltar su cintura ni apartar mi boca de la suya, logro abrir la puerta con la tarjeta magnética. —Te amo.— Le susurro entre beso y beso mientras caminamos por la habitación de una manera bastante torpe, pero muy apasionada.
Su espalda golpea con la pared del pasillo y ambos reímos. —Yo también te amo. Me haces sentir tan viva.— Susurr