XI. Necesito saber la verdad
Enseguida me protejo el estómago con miedo a una caída, pero unos fuertes brazos cálidos me atrapan.
- ¡¿Megan, te sientes mal?! – siento la voz preocupada de Oliver a mi espalda – ¿Te duele la panza? ¿Le pasa algo al bebé? ¡Vamos al doctor, rápido!
- Estoy bien, Oliver, estoy bien- susurro, pero todavía hay oscuridad frente a mis ojos.
Me carga al estilo princesa y se sienta en el sofá, conmigo encima.
Acaricia mi espalda suavemente y me siento demasiado vulnerable, así que apoyo mi cabeza con