La mañana llegó lentamente a la mansión.
El sol se levantó con dulzura y una luz suave entró en la habitación de Judy a través de las cortinas. Los pájaros trinaban afuera y el mundo parecía en paz.
Pero dentro del corazón de Judy, no había paz.
Estaba sentada en el borde de su cama, sosteniéndose el vientre ligeramente. Su rostro se veía pálido y sus ojos estaban cansados.
Las palabras del médico seguían haciendo eco en su mente.
Felicidades, Señora Jones. Tiene dos semanas de embarazo.
Embara