Las dependencias de la estación policial registraban parámetros de estricta calma esa mañana.
David Jones convalidaba la posición sedente frente al vicecomisionado Cole en el interior de una oficina de dimensiones reducidas.
Un expediente corporativo permanecía desplegado sobre la superficie de la mesa de trabajo interpuesta entre ambos.
Cole ejecutaba el paso de las hojas bajo parámetros de notable parsimonia, trasluciendo severidad en sus facciones faciales.
David Jones fijaba un escrutinio m