Entré a la oficina de mi hombre con una enorme sonrisa sin importar lo que me había sucedido durante el inicio del día.
La revelación de Rebeca y el incómodo encuentro con Agatha, aún así, planeaba llevarme bien con ella puesto a que la vería seguido.
—¿Pero qué ven mis ojos? ¿Es un ángel o un avión? Oh, no, es la diosa que ilumina mi corazón —bromeó Eric, estaba de pie en medio de la sala.
Reí porque fue un poco cursi de su parte haberse inventado tal frase para conquistarme, más de lo que ya