Era mi primer día como secretaria de Eric y ya iba a llegar tarde...
Había salido de casa luego de vestirme con el nuevo uniforme que me compró mi... Novio... Prometido.
¡Me arden las mejillas de solo decirle así!
Y eso que no soy una adolescente.
Mi padre no me pudo llevar en su auto porque tenía que salir más temprano, así que me fui por mi cuenta a la parada para conseguir un taxi que me llevara.
Estaba casi trotando por la acera, mientras que los fuertes rayos del sol azotaban mi cara por s