SEIK
Mi entrepierna estaba muy, muy, muy dura.
Ella debió notarlo, pero no dijo nada. Tal vez por eso no insistió en que los acompañara a la mansión.
¿Y quién podría culparme? Nadie. Soy un macho, y la situación en las termas me puso al límite. Su culo chocando con mi abdomen fue lo más difícil de todo…
Demonios, esa hembra es preciosa… Incluso cuando intentaba ocultar su cuerpo con una misera toalla.
Hacer esta pantomima de la familia feliz ha sido una tortura. He tenido que contener a mi lobo