ARIA
Estaba nerviosa. El gran día se acercaba. Mañana es mi boda. Todavía me resultaba difícil de aceptar. Todo estaba casi listo. Melia, con su entusiasmo inagotable, se encargaba de los últimos detalles. Decía que organizar bodas le emocionaba, aunque para mí era agotador. Las ceremonias de unión entre compañeros no tenían que ser ostentosas, pero tratándose del hijo del Alfa, la lista de invitados parecía interminable, y había demasiadas decisiones que tomar.
Melia apareció con un grupo de he