SEIK
Después de aquella noche, intenté evitar cruzarme con la hembra alborotadora. Cada vez que la veía, una incomodidad extraña se apoderaba de mí. Me sentía ansioso.
Me había consolado pensando en ella…‘¿Por qué lo hice?’
La pregunta retumbaba en mi cabeza como un eco que no podía silenciar.
‘Sólo me dejé llevar’... traté de justificarme. ‘No es para tanto…¿o sí?’.
‘No he hecho nada malo’, hace tiempo que no tengo relaciones, he estado demasiado ocupado protegiendo y guiando a los miembros de