Romance entre bonsáis.
En ese momento, Benito en el futuro jardín que Victoria iba a diseñar, estaba sentado en una piedra mirando de lo más divertido a los gemelos Diego y Daniel, que se habían instalado sobre unos sacos de grava que también lo miraban, pero con curiosidad.
-¿Cómo lo supiste?- Preguntó Daniel.
-Bueno- sonrió Benito- tengo mis métodos.
-¿Detectives privados?- asumió Diego.
-No es para tanto- reía Benito- es una travesura clásica de gemelos. Yo también tengo una, mi hermana Bea, aunque ella ahora