La respuesta de Roger llegó el martes.
Una sola línea esta vez, en un sobre sin remitente metido bajo la puerta de casa antes del amanecer.
Ayuntamiento no. Pensión sí. Ya están buscando.
Valerie lo leyó.
Lo quemó en el fregadero de la cocina.
Lo había hecho con todas las notas de Roger desde el principio: encendedor, agua corriendo, los pequeños triángulos de papel negro que el agua se llevaba.
Pensión sí. Ya están buscando.
La pensión del pueblo era la única que había. Tres habitaciones, desa