Unos meses después
New York
Violet
Dicen que la llegada de los hijos te cambia la vida. Yo digo que te transforma el alma. Más allá de la responsabilidad, de las noches en vela, de los amaneceres con llantos y biberones, lo verdadero empieza mucho antes: desde el vientre. Es ese primer movimiento que parece un cosquilleo y luego se vuelve una patada clara, la primera que nos arrancó lágrimas y carcajadas al mismo tiempo. Desde ahí todo se multiplica: el amor, la ansiedad, el miedo, la ilusión.