Volví a mirar adelante, su dedo no quitó y aproveché lo mordí. Tiara lo saca rápido quejándose.
—¡Ouch! —me golpeó en el muslo y aunque no lo crean no hemos soltado nuestras manos—. Deja que termine.
—Continúa —susurré entre risas por su bemba parada.
—En lo más que acertaron fue, que desde que puse mis garras en ti, me he aferrado intensamente. No creo aún, siendo tan normal que el chico “Playboy” me sostenga —apretó mi mano—. A veces tengo sueños en que despierto nerviosa porque eras produc