Se ve tan elegante con sus rizos casi llegando a sus hombros, su camisa de botones azul y unos pantalones de vestir gris. Su panza se ve menos, creo que ha bajado un poco de peso o será que mi alegría me hace verlo más delgado.
—Vamos Sirena a terminar la noche para empezar la nuestra —me besó de piquito y entramos al salón.
Rápido me suelta, me sostiene la mano y nos fuimos a bailar. No hay nada mejor que compartir con mi familia, a veces la verdadera familia no es la de sangre y es la escogi