Su preocupación y cuidado por mí son tan lindos. Rodrigo me besó la frente y lo abracé devolviendo su cariño. Tenerlo a mi lado este día es maravilloso, no tengo a mi mamá y jamás la tendré, pero tengo mucho amor.
—¿Estás borracho, hermano? —logré decir en sus brazos y él se carcajea.
—Aún no, Tiara, pero pronto lo estaré —nos separamos y sostiene mi mano—. Pero quiero que sepas lo valiosa que eres y no te das el mérito. Has unido a la familia con tu corazón inmenso.
—Me harás llorar más —Rodr