Me rompo en llanto de nuevo, es imposible aguantar y me acompaña mi mamá.
—Una cosa te diré —dice entre lágrimas y soltó una espiración—, si tengo que vagar como alma en pena por ti, lo hago —me señala con su dedo índice.
—No mamá, no quiero que estés vagando —negué vehemente—. Tú odias a las almas en pena, irás al cielo y serás el ángel más envidiado —sonreí con lágrimas al imaginarla—. Tendrás a muchos ángeles detrás de ti y serás mi guardiana hermosa.
Consigo su sonrisa hermosa con lágrima