Tiara
Por no poner atención, estoy perdida y no recuerdo en qué parte está ubicada. Tengo puesta la bata y la mascarilla en la mano. Entré a una habitación, el frío es insoportable y se encuentra en la cama de hospital una anciana. Me pongo roja de la vergüenza, la señora me mira como si supiera que estoy perdida y disfruta de mi visita. Su pelo canoso está desordenado, sus ojos son marrones y luce una mellada, la muestra orgullosa.
—Disculpe, me equivoqué de habitación —muevo mis manos y me